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VladyslavB
Eran las 11:52 de la mañana del 11 de septiembre de 1973 cuando la Fuerza Aérea de Chile comenzó
a bombardear el palacio presidencial.
Estas imágenes de La Moneda marcaron el inicio de un régimen militar que gobernaría el
país por los próximos 17 años al mando del general Augusto Pinochet Ugarte y que
dejó miles de muertos y detenidos desaparecidos.
Pero en medio de la Guerra Fría, el golpe de Estado en Chile no era un fenómeno aislado.
Había en ese momento gobiernos autoritarios en Bolivia, Brasil, Uruguay y pocos años
después, las Fuerzas Armadas tomarían el poder en Argentina.
¿Por qué entonces el golpe en Chile se convirtió en un hecho tan emblemático?
En BBC Mundo te contamos 4 razones que, según analistas que entrevistamos, explican por
qué lo que ocurrió en Chile tuvo tanto impacto internacional.
Allende fue el primer socialista en llegar al poder por voto popular en la historia.
Y pese a las innegables divisiones que provocaba en su propio país, su figura y su proyecto
generaban gran admiración internacional.
Fuera de Chile no era visto como un héroe revolucionario al estilo de Fidel Castro o
el Che Guevara, sino como un político que respetaba las reglas de juego, negociaba,
y proponía un socialismo pluralista, alejado del esquema de partido único de la Unión
Soviética o China.
Además, al contrario de lo que pasaba con otras fuerzas latinoamericanas como el peronismo,
la coalición de partidos de la Unidad Popular chilena tenía una mayor resonancia y vínculos
con otros países.
El mundo seguía con atención el experimento de socialismo democrático que Allende lideraba
y quizás por eso, su muerte en La Moneda tuvo tanto impacto.
Otra de las razones que explican la relevancia que tuvo el golpe es la extensa cobertura
que le dieron medios extranjeros, que registraron lo que estaba pasando en el país y difundieron
imágenes que se volvieron icónicas.
Y esto hizo que el golpe fuera particularmente impactante para algunos en Europa, según
nos explicó Camila Vergara, académica de la universidad de Essex.
Porque imágenes como las de quema de libros o de los centros de detención se relacionaron
con la memoria visual del movimiento fascista alemán.
La figura de Pinochet, como líder del golpe, también dio la vuelta al mundo.
Por un lado, sus seguidores pensaban que había salvado a Chile de un gobierno que estaba
arruinando al país.
Pero por otro, se convertía uno de los íconos de la violación de los derechos humanos en
el mundo.
A partir de lo que ocurrió en Chile hubo una especie de profesionalización internacional
de la defensa de los derechos humanos, dice David Lehmann, investigador de la universidad
de Cambridge.
De alguna manera, el golpe impulsó una mayor focalización de la defensa de los derechos
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