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PawelJezykomowny
Desde el punto de vista científico no hay pruebas concluyentes que indiquen
que hay otra vida después de esta. Sin embargo,
los seres humanos necesitamos sentir que nuestra existencia tiene un sentido y que,
de alguna manera, continuamos existiendo después de la muerte física. Hoy te presentaremos las más
fascinantes maneras en las que diversas culturas han respondido a la pregunta…
¿A dónde se van los muertos? * 7 Mitologías del más allá
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No se tiene claro en qué momento los seres humanos comenzaron a creer en el “más allá”,
pero seguramente fue al mismo tiempo que se comenzaron a practicar ritos
funerarios. Sabemos que hace 100 mil años los seres humanos ya enterraban a sus muertos,
como lo evidencian los entierros de la cueva de Qafzeh, en el actual Israel,
en los que se encontraron restos de homo sapiens acomodados y acompañados de partes
animales y pigmentos como el ocre. Se han encontrado restos de neandertales aún más
antiguos con polen de flores, lo cual indicaría un ritual. Pero hay quien dice que mucho antes,
hace 200 mil años en Sudáfrica, otra especie, los Homo naledi ya practicaban rituales funerarios.
Los rituales pueden haber aparecido como una simple práctica higiénica para prevenir la
propagación de enfermedades o evitar que se acercaran animales depredadores o carroñeros,
pero también como una forma honrar a los ancestros y de procesar el dolor de su pérdida,
y con eso surgió la convicción de que las personas no desaparecían, sino que se iban a otro lugar:
trascendían la destrucción de su cuerpo. Veamos cómo han concebido
diversas culturas el mundo del… más allá. El Duat: Antiguo Egipto. Esta es la creencia más
antigua registrada. Los egipcios creían que para llegar a este lugar no solamente era necesario
haber llevado una vida justa y de obediencia al faraón, sino que los vivos se encargaran de hacer
un ritual con todos los requisitos: embalsamar el cuerpo para preservarlo, conservar el nombre
del difunto y poner textos en su tumba que lo guiaran en su camino. Las tumbas solían tener una
“puerta falsa” que en el mundo físico no llevaba a ningún lado pero era un portal que el espíritu
cruzaba para llegar al otro mundo. El alma del fallecido debía ser capaz de recordar y recitar
las oraciones y hechizos del libro de los muertos. Luego llegaba a la “sala de las dos verdades”
donde era enjuiciada por el dios Anubis, quien le quitaba su pluma a la diosa Maat y la ponía en una
balanza junto con el corazón del fallecido. Si el corazón era más pesado que la pluma,
lo devoraría la diosa–monstruo Ammit. Si era más ligero, el dios Toth registraba el resultado y el
alma era presentada ante Osiris, quien por fin lo dejaba pasar al Sekhet–Aaru; el campo de juncos
donde viviría feliz entre los dioses. Otra versión dice que este paraíso era temporal: el alma solo
estaría ahí hasta que renaciera en este mundo. El Valhalla y el Folkvangr. Mitología Nórdica.
Valhalla era un majestuoso salón ubicado en Asgard, el reino de los dioses y gobernado
por Odín. Ahí vivían con gloria los guerreros y entrenaban para la batalla final del Ragnarok.
Folkvangr es otro reino, presidido por la diosa Freyja. Es un lugar de gran belleza y