La Ropa Desaparecida
Lucía vive en un apartamento en el primer piso.
Cada semana, lava su ropa y la pone a secar en el balcón.
Un lunes, Lucía busca sus calcetines, pero no los encuentra. —Esto es extraño —piensa preocupada.
Días después, nota que faltan más calcetines y una media. Lucía piensa: —Quizás es el viento que se lleva las cosas pequeñas.
Ella decide hablar con sus vecinos.
—Disculpen, ¿han visto calcetines caer de mi balcón? —pregunta Lucía.
—No, no hemos visto nada —responden ellos.
Para resolver el problema, Lucía empieza a poner su ropa dentro de casa, en la cocina.
—Aquí estará segura del viento —piensa contenta.
Sin embargo, al día siguiente, cuando regresa del trabajo, ¡faltan más calcetines!
Lucía empieza a preocuparse mucho.
—¿Es posible que alguien entre en mi casa? —piensa con miedo.
Rápidamente llama a la policía.
Dos policías llegan y revisan todas las puertas y ventanas.
—No hay señales de que alguien haya entrado —dice un policía.
—Pero mi ropa sigue desapareciendo —explica Lucía preocupada.
—Vamos a mirar alrededor —sugiere el otro policía.
Lucía sale con los policías. Miran en el jardín del edificio con cuidado.
De repente, ven algo moverse bajo un banco. Es un gato pequeño con un calcetín en la boca.
—Mire allí —dice el policía señalando.
El gato, al verlos, corre hacia unos arbustos.
Lo siguen y encuentran, escondido entre las plantas, un pequeño nido con varios calcetines y ropa interior.
—Parece que encontramos al responsable —dice el policía con una sonrisa.
Lucía ríe sorprendida. —¡Nunca pensé que el ladrón tendría cuatro patas!
En ese momento, el gato se acerca a Lucía y frota su cabeza contra su pierna.
—Parece que no solo le gusta su ropa, también le gusta usted —dice la policía.
—Creo que he ganado un compañero de piso —dice Lucía acariciando al gato—. Aunque necesitamos hablar sobre sus hábitos de robo.