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by
PawelJezykomowny
Hay una historia un poco loca al principio de la Biblia.
Tenemos a Adán y Eva, y están en el jardín del Edén.
En este jardín, todo es grandioso.
Todo es exactamente como debería ser.
Excepto que hay un árbol del que Dios les dijo que no coman,
porque es peligroso y los matará.
Entonces todo es eso.
Eviten este árbol frutal y todo estará bien.
Así es.
Parece muy sencillo, pero en ese jardín hay una serpiente.
Esta les empieza a contar una historia diferente.
Les dice que si comes de este árbol, no te matará.
De hecho, hará que seas como Dios.
Adán y Eva le creen a la serpiente
y comen del fruto.
Debido a esto, la bondad del jardín se pierde trágicamente.
La maldad y la muerte entran al mundo bueno de Dios.
¿Por qué hay una serpiente que habla en el jardín?
¿Esto es un problema?
Sí, es muy extraño.
Lo más extraño es el hecho
de que la Biblia no dice por qué o cómo esa cosa llegó ahí.
Solo presenta a la serpiente como una criatura
que está en rebelión contra Dios
y quiere que otras personas duden de la bondad de Dios
y guiarlos en un camino hacia la muerte.
Lo que sea esa serpiente es la fuente de la maldad
que permea nuestro mundo y nuestras vidas aún hasta hoy.
Pero hay alguna esperanza, porque justo aquí en esta historia,
Dios hace esta interesante promesa
a Adán y Eva:
"Alguien vendrá en el futuro, un hijo de Eva.
Este vendrá y aplastará la cabeza de la serpiente
y destruirá la maldad desde su fuente.
Sin embargo, durante esta batalla, la serpiente lo morderá en el talón".
Es como una destrucción mutua.
Sí, es una promesa extraña, pero hermosa.
Y se nos deja ahí hasta el próximo momento clave
de esta narración:
cuando Dios selecciona a este hombre llamado Abraham.